jueves, 3 de septiembre de 2015

Educación para la sexualidad: derecho de adolescentes y jóvenes, y condición para su desarrollo



La sexualidad es una dimensión constitutiva del ser humano, que se construye y se vive durante toda la vida, desde nuestro nacimiento. Es mucho más que relaciones sexuales o genitalidad; es la construcción que hacemos de nosotros mismos como hombres o como mujeres, a lo largo de nuestro proceso de desarrollo. Es una condición inherente a todos los seres humanos, y se constituye en un derecho cuyo disfrute debe ser garantizado por todas las sociedades.

Los derechos y la salud sexual y reproductiva de adolescentes fueron ubicados en la agenda internacional desde la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo, celebrada en El Cairo en 1994. El Plan de Acción resultante reconoce y aboga para que los países del mundo den respuestas adecuadas a las necesidades específicas de adolescentes y jóvenes frente a las dimensiones de la sexualidad y la reproducción, abordándolas desde la perspectiva de los derechos humanos, sexuales y reproductivos, y no solo desde el riesgo o la enfermedad. Y aún más allá del terreno de la salud sexual y reproductiva, la concepción de la sexualidad es entendida como una dimensión del desarrollo y bienestar de los y las adolescentes, que se nutre del entorno personal, familiar, social y cultural, a la vez que influye sobre él y lo transforma.

Por su parte, la Conferencia del Milenio, celebrada en el año 2000, sitúa a la salud sexual y reproductiva como uno de los grandes retos de la humanidad, y como un indicador del desarrollo de los países. Es así, que su objetivo central de avanzar en la superación de la pobreza se desagrega en otros objetivos primarios como la maternidad segura, la prevención del VIH/Sida, la igualdad entre los géneros -incluida la eliminación de la violencia y/o discriminación contra la mujer-, y la educación primaria universal, entre otros. Que un país garantice que sus niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos puedan construir de manera saludable, autónoma y enriquecedora sus vivencias de la sexualidad, es una expresión de cuánto ha avanzado en el respeto y garantía de los derechos humanos, y en la creación de condiciones para un desarrollo sostenible y humanizador.

jueves, 23 de julio de 2015

La Ameba

Ameba es un protista unicelular del género Amoeba. Es un protozoo caracterizado por su forma cambiante, puesto que carece de pared celular, y por su movimiento ameboide a base de seudópodos, que también usa para capturar alimentos a través del proceso llamado fagocitosis. Las especies de este género viven libres en agua o en tierra, mientras que las de otros géneros relacionados parasitan el intestino del hombre o de los animales. La ameba se encuentra típicamente en vegetación en descomposición. Sin embargo, debido a la facilidad con la que se obtienen, pueden guardarse en laboratorios, ya que son objeto común de estudio.
La especie más famosa es Amoeba proteus (también conocida como Chaos diffluens) que mide 700/800 μm de longitud, pero otras especies son mucho más pequeñas. La especie Amoeba dubia, sin embargo, es todavía mayor, pues mide más de un milímetro y es visible a simple vista. Estas amebas poseen un solo núcleo y una vacuola contráctil que mantiene su presión osmótica.

Síntomas de la amebiasis

  • Fatiga intensa.
  • Diarreas.
  • Náuseas.
  • Pérdida de peso.
  • Fiebre ocasional.
  • Dolor abdominal.
  • Gases intestinales y flatulencias.
  • Ocasionalmente las amebas pueden localizarse en otras zonas del organismo produciendo infecciones y síntomas más graves, como un absceso hepático (masa llena de pus dentro del hígado).
  • Otras frmas menos graves pueden provocar malestar abdominal leve, que se alterna con períodos de estreñimiento.
  • Los casos más graves pueden incluso provocar la muerte.